lunes, 15 de noviembre de 2010

Estrategia sin táctica es el camino lento hacia la victoria ... pero táctica sin estrategia es el ruido previo a la derrota ... - Sun Tzu




Estoy seguro que muchos de los que han asistido a cursos que he impartido sobre ‘Optimización de Equipos’ recuerdan la frase que encabeza este blog. Espero que recuerden igualmente mi insistente diferenciación entre ‘táctica’ y ‘estrategia’ como elementos imprescindibles al trazar la ruta hacia la meta.

Si en mis cursos de 2007 empleé la F-1 para comparar las estrategias de las escuderías, estando entonces Fernando Alonso en McLaren. Aquél año, las desavenencias en el equipo británico y una estrategia obsesiva a conseguir para Louis Hamilton el título de campeón pusieron en bandeja el campeonato al finlandés Kimi Räikkönen de la escudería Ferrari.

En esta temporada 2010 clausurada ayer en Abu Dhabi, la escudería Ferrari jugaba con Fernando Alonso al volante del coche que tenía 8 puntos de ventaja sobre el segundo, el australiano Max Webber de la escudería Red Bull.

¿Qué pasó para que perdiera el campeonato Alonso y tampoco fuera campeón Webber sino su compañero en Red Bull, Sebastian Vettel?

La respuesta sencilla: LA ESTRATEGIA ...

Si Alonso saliendo tercero en la parrilla estaba óptimamente situado para aguantar la carrera en esa posición y no dejar pasar a Webber (situado 5º en la parilla), delante tenía a Vettel (Red Bull) y Hamilton (McLaren) que debían ofrecer una pugna vis-a-vis si Hamilton quería intentar su remota posibilidad de ser campeón.

Entonces, ¿qué sucedió?

No hay que olvidar que ‘estrategia’ no es exclusiva de uno mismo como persona en lucha por lograr la meta. Hay siempre tres partes implicadas – el individuo, el equipo, el/los adversario/s.

A Alonso, en mi opinión le fallaron las tres partes.

El mismo no fue capaz de superar su parcela de responsabilidad ya fuese por el cúmulo de despropósitos de la carrera o por la tensión que se le acumulara a lo largo del periodo de duración. Alonso que suele hacer gala de una frialdad en la toma de decisiones pudo haber visto sus aspiraciones en peligro a partir del accidente del bólido de su predecesor como campeón Michael Schumacher (Mercedes) que sacó el safety car a la pista, rompiendo la formación estratégicamente beneficiosa para Alonso.

También falló el equipo Ferrari que no tuvo en cuenta que el cambio de ruedas podía desplazar al coche de Alonso por detrás de otros adversarios que no le dejaran pasar para recuperar su posición en la salida. Calculó mal el equipo Ferrari los tiempos, algo que no se puede hacer cuando se mide todo en ‘milésimas de segundo’.

Y tercero, fallaron factores externos ajenos al corredor y su equipo. Ni Hamilton plantó cara a Vettel, ni se pensó en la posibilidad que Red Bull forzara sus máquinas para que ganara Vettel en detrimento de Webber. También jugaba un papel dominante el poderío de las máquinas de Red Bull, mucho mejores que los bólidos de Ferrari.

El segundo puesto le supo a poco a Alonso y el no llegar a campeón un trago muy amargo para un Webber, que debe haberse sentido traicionado por su propio equipo.

Red Bull, como escudería, trazó una estrategia enlazando táctica tras táctica hasta lograr el éxito tanto de escudería como de campeón en 2010. Ferrari volvió a errar como ya hizo en 2008, midiendo mal sus debilidades y sus fortalezas. En vez de oportunidad de ganar permitió que se le colaran varias amenazas entre ese cuarto puesto que Alonso necesitaba y el bólido Ferrari que éste conducía.

Demasiada táctica y muy mala estrategia ....


Fernando Fuster-Fabra Fdz.
Estudioso del Comportamiento Humano
Experto en Estrategia Integral



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